Buenos días personitas hermosas ¿Cómo están? Por aquí todo
tranquilo, volviendo a la normalidad de a poco. Hoy vengo con una reseña, que
me costó empezar a escribir (no tengo idea por qué, creo que todas las ideas
querían salir a la vez y no se puede (?)), pero aquí está, así que ¡vamos!
Editorial: Alfaguara
I.S.B.N : 9789870423379
Clasificación:Infantil y Juvenil » Jóvenes Lectores
Formato: Libros
Páginas:472
Publicación:22/03/2012 | Idioma:Español
Sinopsis: Karou es una estudiante de arte de 17 años que vive en Praga. Pero ese no es su único mundo. A veces, Karou desaparece en misteriosos viajes para realizar los encargos de Brimstone, el monstruo quimera que la adoptó al nacer. Tan misteriosa resulta Karou para sus amigos, como lo es para ella su propia vida: ¿cómo es que ha acabado formando parte de una familia de monstruos quimera? ¿Para qué necesita su padre adoptivo tantos dientes, especialmente de humanos? Y, ¿por qué tiene esa recurrente sensación de vacío, de haber olvidado algo? De pronto, empiezan a aparecen marcas de manos en las puertas, señal de que la familia de Karou corre grave peligro. Karou tratará de cruzar al mundo quimérico para ayudarles, pero es perseguida por los serafines. Entre ellos se encuentra Akiva, un ángel arrebatadoramente hermoso al que Karou está unida de forma que ni ella misma puede imaginar.
No estaría respirando de manera normal. Si dejo la reseña a
la mitad es porque la emoción pudo conmigo y me llevó al más allá. Les juro que
no estoy exagerando. Este libro es… LA GLORIA. Literalmente lo agarré y no lo
pude soltar hasta que lo terminé (a las 4 de la mañana) y me quede mirando el
techo media hora pensando qué hacer con mi vida porque OH. POR. DIOS.
La verdad no se por donde empezar a hablar.
El libro nos cuenta la historia de Karou, una joven de 17
años, que actualmente se encuentra viviendo en Praga, estudiando en un costoso
colegio de artes, con un gran talento para el dibujo, un ex novio molesto, una
mejor amiga que mide casi un metro cincuenta. Ah, y su familia esta compuesta
por cuatro monstruos quimeras. Desarrollemos ese temita: Brimstone sería el
“padre adoptivo” de Karou, al menos es una especia de figura paternal, con muy
mal carácter y en parte también es el jefe de nuestra amiga, porque ella es
quien se encargar de hacer algunos recados para él, quien es conocido como “el
traficante de deseos”.
Karou trata de vivir ambas vidas (su vida en Praga, y su
vida con Brimstone y las quimeras) de manera equitativa y normal, pero a veces
desaparece por varios días sin poder dar explicación alguna de donde estuvo,
que hacía y por qué lo hacía. Aunque para su buena suerte, Zuzana, su mejor
amiga había aprendido a la fuerza a no hacer demasiadas preguntas y aceptar sus
extrañas desapariciones.
Hasta aquí todo va medianamente normal, e interesante,
porque el mundo quimérico realmente despertó mi interés, también todo lo
relacionado con deseos y magia y dientes. Sí, dientes… magia quimérica. El
libro lo explica perfectamente (si quedaron con cara de wtf, no se preocupen,
yo también la tenia durante todo el libro hasta que llega la explicación y es
como un gran y gordo “ahhhhhhhh!!!”)
Los conflictos empiezan cuando, de manera repentina, en cada
puerta que ejerce como portal hacia la “tienda” de Brimstone, y el mundo de las
quimeras aparecen unas manchas negras en forma de manos. Los serafines han
vuelto.
Karou se ve envuelta en un lío con un serafín en particular:
Akiva. A partir de ese momento todo en ellos empieza a cambiar. Sensaciones que
ambos creían haber olvidado, recuerdos borrosos y dolorosos intentan volver a la
superficie y dejar heridas abiertas de nuevo. Y ninguno de los dos lo entiende.
Akiva no entiende qué es lo que lo une a esta humana, pero
no puede dejar de pensar en ella, y Karou se siente de la misma manera solo que
tiene trata de recordarse todo el tiempo que el serafín es su “enemigo”.
Quimeras y ángeles no se llevan nada bien…
La tensión se incrementa con el pasar de las páginas y aquí
no me voy a detener porque es la parte en la que más detalles hay y si sigo
escribiendo algún spoiler se me va a escapar y quiero seguir viviendo.
Acercándome al final, los últimos capítulos me tenían con la
boca abierta todo el tiempo y los ojos llenos de lágrimas. Y cuando finalmente
leí la última página tuve dos sensaciones encontradas: plenitud y vacío. Plenitud en el sentido de entender por completo la historia,
lo que pasó, los por qué de todo. Vacío porque ese final duele, te agarra por
sorpresa, y duele de nuevo. AGH.
Tengo que decir que la narración de la historia es
buenísima, porque es una tercera persona que varía desde la perspectiva de
Karou y Akiva, y nos permite tener ambas visiones claras, y sus pensamientos y
sentimientos acerca de lo que va ocurriendo.
Los personajes me resultaron muy interesantes, mi personaje
favorito y el que me resulto mas interesante es sin dudas Brimstone, y espero
que en los próximos libros nos cuenten mas acerca de él. Akiva y Karou con muy
complejos y completos también, y los secundarios tuvieron un muy desarrollo a
lo largo de la historia.
En síntesis (?): ¡ME ENCANTO ESTE LIBRO! Y creo que me
emocioné escribiendo.